Los fundadores,
la historia de nuestros corazones.

LayKán lo fundamos cuatro locos de la vida, dos humanos llamados Rafa y Rosa, y dos perras llamadas Layka y Nube.

Los cuatro juntos empezamos una aventura, a la que pusimos el nombre de LayKán y en la que todo se ha basado siempre en trabajar con el corazón, ayudando a cualquiera que caminara a cuatro patas.

Por ese motivo nos representan estos cuatro corazones, de colores azul y púrpura, son nuestros colores, y hay un corazón por cada uno de los que empezamos esta aventura:

El trabajo con perros y con personas no puede ser un mero negocio, cuando están en juego las emociones y se trata con seres vulnerables, sólo debe haber sitio para trabajar con el corazón.

Las experiencias vividas por los cuatro juntos, fue forjando una forma muy especial de ver la vida y de entender a los animales, que más tarde bautizamos como «Mirando a través de los ojos del perro» y fue nuestro lema, aunque esa es otra historia.

En la actualidad, nuestra compañera Layka ya no está con nosotros, por ese motivo el corazón que la representa aparece en color negro en nuestras firmas, pero siempre seguirá apareciendo, por que aunque no esté con nosotros su alma nos acompaña y forma parte de lo que hacemos día a día.

Mientras quede un sólo corazón de color, LayKán seguirá adelante, ayudando a los demás. Cuando no quede color en ninguno de los corazones, querrá decir que los cuatro habremos desaparecido, pero habremos dejado un importante legado en forma de conocimiento, con libros escritos y educadores formados, que continuarán transmitiendo las buenas formas en el trato a los animales, y que harán que el mundo sea un poquito mejor.

Es lo que Layka quería que hiciéramos, ella nos metió en todo esto, y por eso empezamos esta aventura en la que siempre trabajaremos con el corazón y por el bienestar de cualquiera que camine a cuatro patas.

Quizá no cambiaremos mucho el mundo, o quizá sí, pero seguro que cambiaremos el mundo de muchos perros.

Los comienzos.

Aunque la raíz de todo la sembró esta gatita.

Ella fue la que nos enseñó hasta donde llega el amor de un animal, lo que son capaces de hacer, y lo valiosa que es la convivencia con ellos, despertando nuestra pasión por ellos y nuestro empeño por trabajar en su bienestar, así que ella tiene gran parte de la culpa de todo esto.

Era Katy, corría el año 1995…

pero esa también es otra historia.